Category: Retro

Neo Geo Mini ya está aquí: 40 juegos confirmados.

La consola Neo Geo Mini ya es oficial. Habrá dos ediciones diferentes: una con botones de colores para Japón y una con botones grises para los mercados internacionales. La consola incluirá 40 juegos, pero no se ha desvelado el catálogo, por lo que podría ser el de la reciente filtración o podría haber diferencias entre la selección nipona y la internacional.

La miniconsola tiene unas dimensiones de 135x108x162mm, integra su propia pantalla de 3,5 pulgadas y cuenta con salida HDMI, jack para auriculares, puertos para 2 mandos externos y conexión para la electricidad (no incluirá adaptador para la toma de corriente). Su peso total es de 600 gramos.

SNK no ha anunciado todavía ni la fecha de lanzamiento, ni el precio, ni los juegos que se incluirán, pero sí confirman que habrá en total 40 juegos integrados en su memoria.

Paperboy, repartir periódicos nunca fue tan divertido

Hoy repasamos un título retro que a la generación del 80 y 90 nos suena mucho: Paperboy, para ser exactos la versión de Sega Megadrive. Ya que existen muchas versiones y en distinto año de lanzamiento, no hurgaremos mucho en esos tecnicismos, salvo hablar un poco de cuánto nos gusta.

Paperboy es un videojuego de acción de Atari Games: el jugador controla a un repartidor en bicicleta que cada día deberá entregar la prensa a los suscriptores del vecindario, sorteando todo tipo de obstáculos. La dificultad del juego estriba en el acierto del reparto: los periódicos lanzados deben caer en el portal o buzón. El suscriptor se dará de baja si el reparto no se ha hecho correctamente o se han causado daños en su vivienda.

El juego consta de tres niveles representados en barrios: Easy Street (fácil), Middle Road (intermedio) y Hard Way (difícil), todos en proyección oblicua. El objetivo es hacer un reparto a todos los suscriptores durante una semana, de lunes a domingo. Los hogares de los suscriptores se distinguen del resto por sus colores, y además se muestra la ruta de reparto antes de cada nivel. Si se pierden todos antes de concluir la semana, el juego concluye. En cambio, se puede ganar un suscriptor al completarse un reparto perfecto. Al final de cada nivel hay un escenario de bonificación, en el que tendremos que saltar obstáculos, rampas y un sinfín de retos para nuestro repartidor; resultando curioso como al final del barrio siempre está esa prueba, es como llegar al parque y hacernos un circuito con lo que veamos.

El repartidor puede llevar hasta 10 periódicos a la vez. Si le quedan pocos, durante la ruta puede recoger paquetes de prensa para reabastecerse. El número de ejemplares aparece debajo del marcador. Cualquier caída o choque contra un obstáculo supone la pérdida de una vida. Así que arrojar un periódico contra el obstáculo hace que éste se detenga, sin importar qué sea, todos hemos chocado a un perro alguna vez o roto un cristal de una casa por la falta de puntería, la cual se negaba a recibir el periódico a la siguiente partida y les daba tiempo a pintarla de negra para el siguiente día en el juego, más que curioso.

Desde Gravity Player hacemos homenaje a este título que a algunos nos marcó la infancia. Paperboy de Sega Megadrive, es un titulo simple, pero muy divertido, porque a veces no hace falta mucho más; también nos encanta la idea del repartidor y de cómo puede ser todo un reto algo cotidiano. Si alguno conserváis una copia de este juego, os recomendamos que echéis unas partidas para rememorar una época, que para nosotros y para muchos fue la época dorada de los videojuegos.

Speedball 2 – Los mutantes deportistas jugaban en Sega

Speedball 2 es un clásico del Amiga que fue convertido a versión Mega Drive en 1992, año que como ya he dicho en otras ocasiones, fue muy fructífero para la 16-Bit de SEGA. Situados en un futuro muy lejano (año 2100), nos hallaremos practicando un controvertido «deporte» (algo parecido al balonmano o rollerball) en el que lo más importante es, por supuesto, ganar, pero también salir sanos y salvos de cada encuentro habiendo destrozado la cabeza de algún rival.

Como era de esperar, Speedball 2 muestra un «clicheado» entorno visual de estética cyberpunk futurista propio de las películas de ciencia ficción de los ’80, en el que unos jugadores medio humanos medio mutantes compiten en una singular cancha de juego, en la cual, nos aguardan algunas sorpresas, ya sea para bien o para mal. La puesta en escena de Speedball 2 no es de esas que dejan indiferente, los gráficos son bastante atractivos sin ser nada del otro mundo, la pista cuenta con un diseño acorde con la temática en cuestión, los jugadores por su parte presentan una animación simple pero correcta, mientras que el scroll no nos dejará «vendidos» y seguirá nuestros pasos allá donde vayamos.

Una peculiaridad que le caracterizaba era un fichaje de jugadores, mutantes o no; invitaba al jugador a gestionar el equipo de la manera más óptima para así ganar en los cruentos torneos que se dan lugar en el año 2100. Así como la banda sonora, ya que consta de una sola canción en el juego, que resulta ser pegadiza y no está nada mal. En conjunto hacen de este juego una mezcla inconfundible y original, que hoy en día no tenemos el placer de ver por la nueva generación.

Si os gustan los deportes extremos, RoboCop, Roller Ball, CyberPunk y demás cosas por el estilo, Speedball 2 es un clásico que no puede faltar en vuestra 16 Bits, Sega Megadrive.

Silent Hill – Sobreviviendo en el infierno

Silent Hill es una palabra que llega a hacer verdadero eco en mi cabeza, hablamos de un pueblo «habitado» por multitud de legendas, mitos, personajes,religión…La compañía Konami consiguió en el año 1999, que muchos jugadores quedásemos aterrorizados con solo ver una intro, acompañada por una peculiar melodía que erizaba la piel desde la punta de los pies hasta la cabeza. El terror se podía sentir en cada paso que diéramos, y si solo habías probado su demo, ya percibías que este proyecto se iba a convertir en un hito para la industría, consiguiendo promover a millones de fans a lo largo de todo el mundo.

Su historia nos transportaba a la piel de Harry Manson, un padre viudo que decide ir de vacaciones a Silent Hill por petición de su hija Cheryl, pero para sorpresa de ambos, el ansiado lugar de descanso se convierte en una auténtica pesadilla. Tras un aparatoso accidente, Harry se despierta accidentado en su coche y con su hija desaparecida, a partir de aquí comenzamos una exhaustiva búsqueda explorando el pueblo con el objetivo de encontrar a Cheryl sana y salva.

silent hill

Despertar en una cafetería no es el sueño de tu vida, peor aún si al cabo de un rato aparece una extraña criatura que atenta contra tu vida y por consecuente, matas a sangre fría con una pistola. A continuación coges todos los items que encuentres, y comienzas a entrever los monstruos que rondan entre la densa niebla que envuelve todo el territorio, es imposible divisar el otro extremo de la larga carretera. Silent Hill está bajo una maldición para la eternidad, aquellos que esconden algo oscuro en su corazón ven cosas inexplicables a la vista del ojo humano, esas «cosas» que andas sueltas ¿de donde han salido? Tantas preguntas y solo llevas unos minutos intentando descubrir que ha pasado aquí.

De repente suena una sirena, todo se vuelve oscuro y pierdes el sentido de la orientación, el pueblo cambia de forma cuando quiere, la oscuridad atrapa a todo aquel que se encuentra vagando por la zona. Nos adentramos en diferentes edificios que nos ayudan a darnos nuevas pistas sobre el paradero de Cheryl, a medida que avanzas aparecen personajes, y  no son personas cualquiera, tienen algo pendiente, por algún motivo están atrapados y quizás ni siquiera son conscientes de ello.

Pero el trasfondo de todo es una secta, la religión del pueblo cree que un dios les salvará del pecado y para ello necesitan el renacer de uno nuevo, Cheryl, la «reencarnación» de la mismísima Alessa, quién un día provocó el horror que se repite un día tras otro en Silent Hill a modo de bucle. Al parecer, nada de esto es una casualidad de la vida, la hija de Manson ha sido atraída al pueblo maldito para cumplir una misión y la secta hará todo lo posible para dar a luz al nuevo dios que les brindará una nueva vida fuera del pecado.

En este punto Harry solo piensa en encontrar a su hija para rescatarla de las manos de unos locos fanáticos, para nuestra suerte, Cybil, una policía que rondaba la zona en su moto, y Lisa, una enfermera del hospital Alchemilla, nos echarán una leve mano, ya que somos nosotros mismos quienes nos enfrentamos a esas horribles criaturas, jefes y en definitiva, combatimos contra nuestros peores miedos marcados por el ritmo de su magistral banda sonora.

Su música es lo que hace que temamos poner un mísero pie en la calle, el sonido está medido al milímetro, no busca que el jugador pegue saltos de terror donde pueda tocar el techo, sino que transmite una sensación de intranquilidad y misterio en todo momento, quien sabe lo que nos espera a la vuelta de la esquina, mejor ser precavidos y llevar siempre con nosotros un arma con la que podamos defender nuestra vida, los botiquines no son ilimitados y la aventura es larga y ardua.

En ocasiones es mejor correr y escapar, que pararte a pelear, los puzzles ya nos quitan bastante tiempo, su complejidad e ingenio nos pueden tener un buen rato entretenidos y el tiempo vuela…¡Cheryl esperame!

Al final te topas con varios caminos, las acciones deciden sobre el final que te puede salir en la pantalla, mientras que por otro lado, a nosotros nos toca reflexionar; jugamos a una nueva experiencia que nos hizo creer que existe el terror psicológico, aquello que no puedes ver pero puedes percibir a través del sonido, capaz de trasladar el miedo hacia las extremidades de todo tu cuerpo.

A pesar del paso del tiempo, Silent Hill se mantiene como uno de los mejores survival horrors de la historia de los videojuegos y nos recuerda que las persona podemos guardar oscuridad en el fondo de nuestro corazón.

Street Hoop, dímelo en la cancha.

Año 1994. Ropa de colores chillones, funky, hip hop, peinados a lo Waldo Geraldo Faldo y, sobre todo, baloncesto callejero. La esencia cien por cien arcade de Street Hoop (conocido en Japón como Dunk Dream) aterrizaba en los salones recreativos de la mano de Data East en las navidades de ese año, sazonando el catálogo del hardware de SNK con 94 megas de deportiva originalidad que se alejaban de la interminable ristra de juegos de lucha que inundaban este particular mercado. Así, Data East llevaría un deporte inédito en los entornos Neo Geo, del mismo modo que aportaría una interesante dosis de variedad con WindJammers y Spin Master, todos ellos lanzados en el mercado nipón a lo largo de 1994.

Así, Street Hoop saldría con la vitola de ser un título único en su catálogo, a la par que en un terreno tan competitivo como el de las recreativas se atrevió a dar una buena patada en la entrepierna al primer NBA Jam de Midway, que con algo más de un año de ventaja había conseguido amasar una remarcable popularidad. Lo interesante es que Street Hoop se proclamaba como el juego macarra del barrio, rememorando en cierto modo las sensaciones vividas con aquel loquísimo Punk Shot que Konami lanzara en 1990. En esta ocasión, Data East retrata unos partidos de tres contra tres, pudiendo elegir entre las selecciones de varios países (en la versión norteamericana serían ciudades estadounidenses), cada una con sus propios atributos y estadísticas. Como no podría ser de otra manera, Street Hoop no contaba con licencias de tipo alguno, por lo que los jugadores carecían de nombre. Y la verdad sea dicha, ni falta que hacía.

Lo cierto y verdad es que el apartado visual era de suficiente, sin florituras técnicas de tipo alguno y con un diseño en general bastante discreto. Ni de lejos destacaba al lado de muchos de los títulos más populares de ese monstruo del 2D y del píxel llamado Neo Geo; pero esos sencillos gráficos bastaban para lograr a la perfección la ambientación deseada por los desarrolladores. Ayudaba sobremanera un plantel sonoro apoyado por un puñado de melodías de corte funky y rapero, con bastantes samples vocales más que capaces de meternos de lleno en el ambiente callejero. Cada partido acompañado de estos temas era una auténtica subida de adrenalina para ser el gallo del barrio (os recomiendo que escuchéis la pista “Funky Heat”). También era digna de mención la voz de un comentarista que nos da la brasa durante todo el encuentro, metiéndonos aún más en situación.

En cuanto a la jugabilidad, cabe decir que Street Hoop era un arcade que huía de complicaciones, utilizándose tan solo dos botones para brindarnos lo mejor del juego. Y es que, si algo había hecho bien Data East con esta obra es la de propiciar un fantástico triple al concepto diversión. Precisamente, al ser un arcade realizado con las recreativa de salón en mente, progresar contra la máquina podría llegar a ser complicado, con una dificultad que aumentada lo suyo por cada partido avanzado. Sin desestimar estas opción, lo realmente entretenido era ─y sigue siendo─ el jugar contra un amigo, garantizándose los piques para ver quién era el amo de la cancha. Ahí destacaban ante todo los súper mates, con nuestros callejeros baloncestistas volando por los aires en lo que era un escandaloso espectáculo visual con el que humillar al contrario entre los vítores del público.

Street Hoop contó con una fallida secuela un año después, Dunk Dream 95 (Hoops 96 en el territorio europeo), que dejaba de apoyarse en el hardware de Neo Geo para alimentarse de la placa DECO MLC System. Desgraciadamente, el ritmo de juego era más atropellado, y el aspecto en general, a pesar de contar con llamativos zooms y un mayor número de frames para las animaciones, se antojaban de lo más feos en su diseño. Por su parte, el original Street Hoop, de lo más cotizado actualmente en su versión Neo Geo, también asomó su desenfrenado gameplay en la consola virtual de Wii, concretamente en el año 2010.

Otros videojuegos a la usanza de NBA Street (de Electronic Arts) siguieron la misma estela bastantes años después, y por lo general portando la esencia de este viejo clásico con bastante dignidad… pero eso ya es otra historia. A nivel personal diré que Street Hoop fue un juego que aumentó mi vocación por el baloncesto. Dejado de lado el hecho de jugar en un equipo y ganar algún que otro torneo, prevalecen en mis recuerdos las tardes de tres contra tres al más puro estilo callejero, luciendo cada “gallo” sus mejores botines, con la radio ─a pilas, por supuesto─ puesta a todo volumen, escuchando música y apostándonos la supremacía de la cancha al equipo que consiguiera 20 puntos, tomando como referencia, claro está, este Street Hoop.

 

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